Un cambio al Valencia

Con el que hoy es su once titular al completo, el Valencia ha dominado sus partidos en este primer tercio de Liga. Incluso apabullado por fases. Cuando ha caído alguna de las piezas importantes -Parejo o Kondogbia en términos de construcción y Guedes y Zaza en términos de resolución- el Valencia se ha dedicado a sobrevivir. Pero el caso es que lo ha hecho a la manera de los grandes, ganando partidos gracias a la mezcla de efectividad, calidad individual y sí, suerte puntual. 
Los partidos que restan hasta el final de la primera vuelta van a ser un buen termómetro para medir las posibilidades a largo plazo del Valencia esta temporada. Si en estas 4-5 semanas, sin Guedes ni Murillo y con Zaza y Garay tocados, el Valencia es capaz de continuar sobreviviendo y ganando como lo ha hecho hasta ahora, se podría hablar de techos más altos que ese cuarto puesto. Todo a expensas de posibles incorporaciones en el mercado de invierno, para las que la realidad es que hay poco margen económico.
Y una oportunidad para hacer crecer y meter en la dinámica a jugadores como Pereyra, Maksimovic, Santi Mina, se habla de Ibáñez, Torres. La verdad es que lo de Guedes, al no ser una lesión de gravedad, es un reto muy interesante para Marcelino de ver cómo puede responder su equipo y cómo va a responder el propio entrenador. Si sus planteamientos van a cambiar, si van a tener cariz similar…Camisetas oficiales, equipaciones completas, botas de fútbol, chandals, sudaderas y chaquetas.
Marcelino sabe que para mantenerse en lo alto toda la temporada depende de que el equipo tenga una plantilla amplia, de calidad y con jugadores no cedidos, y yo creo que se han puesto a ello.
Pero Marcelino sabía que hacía falta más. Que las sensaciones y las palabras eran importantes, pero que los hechos los son mucho más. De ahí que tras un verano hablando de la necesidad de ser dinámicos en ataque, en su tercer partido decidiera apostar por Pereira como extremo en vez de por Lato+Gayà, como ya había hecho en el Santiago Bernabéu. “No me gusta jugar en casa con dos laterales, con independencia de a quien nos enfrentemos. Queríamos ganar. El entrenador tiene que mandar mensajes. No sólo de palabra, sino también de hechos. Y quería un jugador de perfil más ofensivo”, explicó luego en rueda de prensa. Es cierto que históricamente la gran fortaleza competitiva tanto de Marcelinocomo del Valencia CF ha sido su solidez defensiva. Los mejores momentos han llegado siempre respaldados por la seguridad y la fiabilidad que mostraba su sistema sin balón. Y a partir de ahí, seguramente se podía trabajar un nexo común como, de hecho, en la 2014/2015 ya había realizado mismamente Nuno Espírito Santo.Encuentra zapatillas y botas de fútbol baratas:Magista, Mercurial superfly, Tiempo.
En cambio, Marcelino entendió dos cosas. La primera es que el Valencia en este momento necesitaba un plus de ilusión. Mestalla necesitaba divertirse. Alegrarse. Emocionarse.
Sólo se llevan tres meses de competición, pero la realidad que hoy vive el Valencia es muy diferente a la de hace unos meses. Para llevar al club a otra dimensión, sea cuál sea ésta, Marcelino va a necesitar prolongar en el tiempo todo lo que transmite su figura en estos momentos. Es un proceso muy complejo. Pero, en este caso, parece más fácil mantenerlo que iniciarlo. Y él esto ya lo ha hecho.