Madrid

En él, nuevamente fue Zinedine Zidane quien articuló una alineación con varios puntos a tratar. El primero, la ausencia de Carlos Henrique Casemiro en el mediocentro, lugar destinado para Kovacic, alejando a Luka Modric de los primeros pases y de la zona más centrada, con Asensio en banda izquierda y Karim Benzema en la punta, dejando claro que la simetría posicional en mediocampo ha sido para el francés su mayor apuesta por recuperar cierto equilibrio en sus momentos sin balón y resguardarse de las dobles parejas exteriores de Heynckes. La respuesta de Jupp se apuntó con similar trascendencia, pues el germano situó a Thiago Alcántara en el pivote en lugar de Javi Martínez, como jefe de las operaciones, una decisión que ayudaba a los alemanes a mantener una posesión muy segura y una circulación igualmente productiva en cuanto a superar líneas de presión. La primera mitad fue, por tanto, el vivo ejemplo de lo que pasó entre Kovacic y Alcántara. Tenemos todas las camisetas de tus equipos y selecciones favoritas para adulto y niño
Y es que no sólo fue importante para Zidane recuperar la simetría horizontal, con las bandas igualadas, sino también defender atrás, formando dos líneas de cuatro en campo propio desde las que asegurarse, en número y en ayudas, una seguridad cerca del área. Pero como ocurrió en la ida, los blancos no pudieron igualar en continuidad lo que definía su propuesta. Y es que siempre que el balón superaba a un jugador blanco, éste quedaba desconectado de la jugada o reaccionaba sin excesivo ímpetu. La aplicación y la activación del plan estuvo alejada de lo que implicaba la escena y, entre otras cosas, por ello el partido adoleció de rigor defensivo. A nivel táctico, para el Bayern era sencillo dibujar la ventaja. Thiago recibía libre, sin excesiva presión y el Madrid retrasaba sus líneas; acto seguido, el español abría a un costado y después subía varios metros para superar la altura de Cristiano y Benzema, dejándoles atrás. Recibiendo un pase posterior, Thiago aparecía por delante de Kroos y Kovacic. Uno de los dos, croata o alemán, salía a por el balón o esperaba de manera laxa, y era un pase vertical el que encontraba una posición adelantada, entre líneas o abierta, para presentarse en el área. El Madrid se quedaba a medio camino entre defender la línea de pase o presionar la salida. Así, la zona de Thiago no tenía una vigilancia clara ni encomendada.
No obstante, y dado que ninguno de los dos ha llegado a este punto con capacidad para someter y dominar en campo contrario, el Madrid, si bien lejos de asentarse arriba y cambiar la dinámica del partido, podía salir.Camisetas de fútbol de selecciones nacionales del Mundial 2018, no te pierdas!
Gracias a su inagotable capacidad para el cambio de orientación, para los de Zidane era sencillo aprovechar la inercia que su bloque defensivo estaba sufriendo, y es que cuanto más fácil era para el Bayern verticalizar, más sencillo era para el Madrid transitar. 
 No fueron de excesiva calidad dichos intercambios de golpes, pero marcar gol fue siempre una posibilidad que el Madrid trató con su habitual puntualidad.